Perucho fildeando comp

 

En la primera mitad  del siglo XX, los siores en las Grandes Ligas eran, en su mayoría, jugadores defensivos.  Honus Wagner, Travis Jackson, Joe Cronin, Arky Vaughan, Luke Appling y Lou Boudreau, estaban en el  minúsculo grupo de campocortos que bateaban.

También era sumamente difícil encontrar un siore ofensivo en esos tiempos en América Latina. En la década de los treinta, Puerto Rico tuvo uno con esas características: Pedro “Perucho” Cepeda.  Natural de Cataño, nació el 31 de enero de 1906.  Media 5’11” y pesaba 190 libras.  Precisamente en su pueblo natal comenzó a jugar béisbol en torneos aficionados. De ahí se desplazó por la Isla luciendo habilidades por doquier.  Sus kilométricos batazos así como su brillante fildeo, le dieron fama en y fuera de Puerto Rico.

En 1937, Cepeda fue contratado para jugar con los Dragones de Ciudad Trujillo, equipo financiado por el Presidente de la República Dominicana, Rafael Leónidas Trujillo.  Fue el único puertorriqueño en esa novena que contaba con una selección de estrellas de las Ligas Negras como Harry Williams, Cy Perkins, Sam Bankhead, Robert Griffin, Leroy Matlock, Satchel Paige, Joshua Gibson y James “Cool Papa” Bell, los últimos tres, futuros Miembros del Salón de la Fama del Béisbol; y estrellas latinas como Silvio García, Rodolfo Fernández y Enrique Lantigua, entre otros.

Perucho con los Centauros de Maracaibo comp

Perucho Cepeda en Venezuela.

En la República Dominicana, también jugó con Sandino y los Leones del Escogido.  Igualmente lució habilidades en Venezuela con los Centauros de Maracaibo, Santa Marta y Zulia, entre otros.

En la primera temporada de la Liga de Béisbol Semiprofesional, 1938, Cepeda fue campocorto y cuarto bate de los Brujos de Guayama y rápidamente se estableció como la primera superestrella del torneo al conquistar la corona de bateo con el astronómico promedio de .465.  En la siguiente temporada, 1939, y con 33 años de edad, repitió como campeón bate (.383), doblegando a Joshua Gibson por tres milésimas (.380),  y fue líder en carreras empujadas (58) y triples (8).  No ganó la triple corona porque Gibson lo superó en jonrones con cinco, uno más que él.

En las primeras tres temporadas de la Liga, Cepeda llegó líder en hits y carreras empujadas. En éste último renglón ha sido el único en hacerlo tres ocasiones consecutivas.

El 5 de noviembre de 1939, se convirtió en el primero en conectar seis imparables en un partido y el 4 de abril de 1940, fue el primero en impulsar siete carreras en un juego.

En 1941, jugando mayormente la inicial, bateó .421, realizando la asombrosa hazaña, inigualada hasta el presente por ningún boricua, de alcanzar la cifra mágica de los .400 en dos posiciones, como campocorto y primera base. De paso, todavía estos promedios, .465 en el siore y .421 en la inicial, son los más altos en esas posiciones en la historia de la Liga de Béisbol Profesional de Puerto Rico.

Fue el bateador más dominante en esos primeros cuatro años al batear 293 imparables en 713 turnos para un robusto promedio de .411.

Durante su carrera de 11 años, jugó para Guayama, San Juan, Santurce, Mayagüez, Caguas y Ponce registrando de por vida .325 de promedio (tercero mejor en la Liga), 14 jonrones y 300 carreras empujadas, todos esto logrado después de los 31 años de edad.  Jugó siore, segunda base, primera base y en los jardines.

En el 1999, Perucho fue seleccionado el mejor campocorto del Equipo del Siglo XX en Puerto Rico, y su hijo Orlando, fue elegido en la primera base.

Perucho Cepeda en su útima temporada con Ponce (1949-50).  El niño a su lado es su hijo, Orlando.

Perucho Cepeda en su última temporada con Ponce (1949-50). El niño a su lado es su hijo, Orlando.

El pasado año, 2014, y con motivo de los 75 años de la Liga de Béisbol Profesional de Puerto Rico, Perucho fue escogido entre los mejores 75 peloteros en la historia de este organismo.  Resulta interesante que los años pasan y cuando se realiza un seleccionado de los mejores jugadores de nuestro béisbol, Perucho Cepeda siempre resulta el mejor siore al igual que Orlando el mejor inicialista.

Perucho nunca vio a su hijo Orlando jugar béisbol profesional pues falleció el 27 de abril de 1955, par de semanas después que los Gigantes de Nueva York lo firmaran por $500.  Orlando utilizó el dinero para darle cristiana sepultura a su padre.

 

Estadio Perucho Cepeda, Cataño, Puerto Rico.

Estadio Perucho Cepeda, Cataño, Puerto Rico.

 

El estadio principal de Cataño lleva su nombre como muestra de admiración por ser uno de los mejores siores de Puerto Rico y América Latina.

Pertenece a cinco salones de la fama:

Pabellón de la Fama del Deporte de Puerto Rico

  1. Salón de la Fama del Béisbol Profesional
  2. Salón de la Fama de Guayama
  3. Salón de la Fama de Cataño
  4. Salón de la Fama del Béisbol Latinoamericano (próximamente)

Al momento de su fallecimiento, el recordado periodista Pedro Vázquez resumió la vida de este glorioso pelotero con las siguientes palabras y cito: “No hubo debilidad en Perucho Cepeda, el atleta.  No hubo flaquezas en Perucho Cepeda, el hombre.  Ante su figura, la gloria no puede pasar sin inclinarse.”