Muchas veces he leído y oído que Lou Gehrig y Roberto Clemente fueron seleccionados al Salón de la Fama del Béisbol de igual forma: obviando los cinco años de espera. Lejos de la verdad.

En la primera elección ocurrida en 1936, se les permitió a los periodistas votar por jugadores activos. Gehrig obtuvo 22.6%. De aquí en adelante se instruyó a que votaran solamente por jugadores retirados.
En julio de 1939, un mes después de celebrada la primera exaltación en Cooperstown, Gehrig anunció su retiro por haber contraído esclerosis lateral amiotrófica degenerativa, una enfermendad que luego se conocería como el “Lou Gehrig Disease”.

Cinco meses luego, 7 de diciembre, se celebraron las reuniones de invierno de los equipos de grandes ligas en la ciudad de Cincinnati. También asistieron los miembros de la Asociación de Periodistas del Béisbol y en una de sus sesiones, se discutió el caso de Gehrig y decidieron no someterlo al proceso de votación escrita, seleccionándolo al Salón de la Fama por aclamación a viva voz. Nadie se atrevió oponerse y fue unánime.

En el caso de Clemente, la Junta de Directores del Salón de la Fama del Béisbol omitió la regla de espera de cinco años y fue a elección. Tres meses después de su muerte, marzo 1973, los periodistas votaron y el Astro Boricua obtuvo 393 de 424 votos para un 93%. Los que votaron en contra indicaron que se oponían a que Clemente no cumpliera con la regla de espera de cinco años.

Resumiendo, Gehrig es el único que ha entrado al Salón de la Fama de forma unánime y Clemente es el único que no ha tenido que esperar los cinco años reglamentarios para ser considerado.